Pasar varias horas frente al ordenador, conducir durante mucho tiempo o mantener una misma posición durante gran parte de la jornada puede acabar provocando dolor de espalda por estar sentado. Es una molestia frecuente que puede aparecer tanto en la zona lumbar como en la parte media o superior de la espalda.

Aunque solemos culpar directamente a una «mala postura», el problema puede ser más complejo. La falta de movimiento, mantener determinadas posiciones durante demasiado tiempo, la tensión muscular o una distribución inadecuada de las cargas también pueden contribuir a que aparezcan molestias.

Por ello, cambiar de postura, introducir movimiento durante la jornada y prestar atención a las señales del cuerpo resulta tan importante como disponer de una silla adecuada. Cuando el dolor aparece con frecuencia o no mejora, también conviene valorar qué puede estar provocándolo y buscar asesoramiento profesional.

Dolor de espalda por estar sentado durante muchas horas trabajando frente al ordenador

Índice de contenidos

¿Por qué duele la espalda al estar sentado?

Estar sentado no tiene por qué provocar dolor por sí mismo. El problema suele aparecer cuando permanecemos durante largos periodos en una misma posición y apenas introducimos movimiento durante la jornada.

Cuando esto ocurre, determinadas estructuras musculares y articulares permanecen sometidas durante demasiado tiempo a las mismas cargas. Además, es habitual que con el paso de las horas vayamos modificando nuestra posición de forma inconsciente: adelantamos la cabeza, redondeamos los hombros, perdemos el apoyo de la espalda o desplazamos la pelvis.

Entre los factores que pueden favorecer la aparición de molestias encontramos:

  • Permanecer sentado durante periodos prolongados sin levantarse ni cambiar de posición.
  • Falta de movimiento a lo largo de la jornada laboral.
  • Posiciones mantenidas que aumentan la tensión en determinadas zonas.
  • Poca movilidad en caderas, columna o pelvis.
  • Tensión muscular acumulada en espalda, cuello y hombros.
  • Un puesto de trabajo mal adaptado a las características de la persona.

Por eso, cuando aparece dolor no conviene observar únicamente cómo nos sentamos, sino también cuánto tiempo permanecemos en esa posición y cuánto nos movemos durante el resto del día.

Qué zonas de la espalda suelen verse más afectadas

Las molestias no siempre aparecen en el mismo punto. Dependiendo de la postura, los hábitos diarios y las características de cada persona, el dolor puede localizarse en diferentes zonas.

Zona lumbar

El dolor lumbar al estar sentado es especialmente frecuente. Permanecer muchas horas en una misma posición puede generar sensación de rigidez, sobrecarga o molestia en la parte baja de la espalda.

En algunas personas, levantarse después de varias horas sentadas resulta especialmente incómodo y necesitan moverse durante unos minutos hasta recuperar una sensación de mayor movilidad.

Zona dorsal

La parte media de la espalda también puede acumular tensión, especialmente cuando trabajamos con los hombros adelantados o mantenemos durante mucho tiempo una posición encorvada.

Puede aparecer una sensación de carga entre los omóplatos o dificultad para encontrar una posición cómoda conforme avanza la jornada.

Cuello y hombros

Trabajar frente a una pantalla también puede generar tensión en la zona cervical y los hombros, especialmente cuando el monitor está mal colocado o adelantamos la cabeza para acercarnos a la pantalla.

Estas molestias pueden estar relacionadas con la tensión cervical, un problema que conviene observar de manera específica cuando aparece de forma recurrente.

¿Es siempre culpa de una mala postura?

No necesariamente. Hablar de una única «postura correcta» puede resultar demasiado simplista. Incluso una posición aparentemente adecuada puede acabar siendo incómoda si la mantenemos durante varias horas sin movernos.

Más que buscar una postura perfecta durante toda la jornada, resulta útil alternar posiciones y evitar permanecer inmóvil durante demasiado tiempo.

El cuerpo está preparado para moverse. Por ello, pequeñas acciones como levantarse, caminar unos minutos, cambiar la posición de las piernas o realizar movimientos suaves pueden ayudar a reducir el tiempo que permanecemos sometidos a una misma carga.

Cómo aliviar el dolor de espalda por estar sentado

Cuando las molestias son leves y están relacionadas con periodos prolongados de sedestación, introducir algunos cambios cotidianos puede ayudar a reducir la sensación de rigidez y sobrecarga.

  1. Levántate con frecuencia: evita permanecer varias horas seguidas sentado y aprovecha pequeñas tareas para caminar.
  2. Cambia de posición: no intentes mantener constantemente una postura rígida. Alternar posiciones también forma parte de una buena higiene postural.
  3. Introduce movimiento: caminar y realizar movimientos suaves ayuda a evitar periodos excesivamente prolongados de inactividad.
  4. Revisa tu espacio de trabajo: la altura de la pantalla, la silla y la mesa deben permitirte trabajar cómodamente.
  5. Mantén una actividad física regular: moverse fuera del horario laboral también es importante para mantener la movilidad y capacidad física.

Estas medidas pueden resultar útiles cuando el origen está relacionado con hábitos cotidianos, pero no sustituyen una valoración profesional cuando existe dolor persistente, intenso o recurrente.

Qué puedes hacer para prevenir las molestias

La prevención no consiste únicamente en comprar una silla ergonómica. Nuestro comportamiento durante la jornada tiene tanta importancia como el mobiliario que utilizamos.

Alternar periodos sentado con pequeños momentos de movimiento puede ser una de las estrategias más sencillas. También conviene revisar la distribución del espacio para evitar trabajar constantemente girado, inclinado o demasiado alejado de la pantalla.

Adapta el puesto de trabajo a ti

La pantalla debería permitir trabajar sin mantener constantemente la cabeza inclinada o girada. Del mismo modo, disponer de un apoyo cómodo para los pies y ajustar correctamente la altura de la silla puede favorecer una posición más confortable.

No esperes a sentir dolor para moverte

Uno de los errores más habituales consiste en levantarse únicamente cuando la espalda ya está cargada. Introducir pequeños cambios de posición a lo largo de la jornada puede ayudar a evitar que la tensión vaya acumulándose.

La vuelta al trabajo después de periodos de vacaciones puede ser un buen momento para revisar estas rutinas, especialmente si volvemos a pasar muchas horas frente al ordenador.

Cómo puede ayudar la osteopatía

Cuando el dolor se repite o existe una sensación frecuente de rigidez, puede resultar útil valorar qué estructuras están participando en el problema. La osteopatía holística contempla el cuerpo de forma global y permite estudiar cómo se relacionan movilidad, postura y diferentes zonas corporales.

En molestias relacionadas con el aparato musculoesquelético, la osteopatía estructural trabaja sobre músculos, articulaciones y otras estructuras implicadas en la movilidad corporal.

Esto resulta especialmente interesante porque el punto donde sentimos dolor no siempre permite explicar por sí solo qué está ocurriendo. La movilidad de la pelvis, las caderas, la columna dorsal o incluso determinadas compensaciones pueden influir en cómo se distribuyen las cargas.

Por este motivo, el trabajo que realiza un osteópata comienza con una valoración individual antes de determinar qué abordaje puede resultar más adecuado para cada persona.

Cuándo conviene acudir a un profesional

Una molestia puntual después de una jornada especialmente larga no tiene por qué significar que exista un problema importante. Sin embargo, conviene prestar atención cuando el dolor se convierte en algo habitual.

Sería recomendable solicitar una valoración cuando:

  • El dolor aparece prácticamente todos los días.
  • Las molestias persisten aunque cambies tus hábitos.
  • Existe una limitación importante del movimiento.
  • El dolor dificulta trabajar, descansar o realizar actividades habituales.
  • Las molestias aparecen de forma recurrente y cada vez duran más tiempo.

Si además el dolor es intenso, aparece después de un traumatismo, se acompaña de pérdida de fuerza o sensibilidad, fiebre, alteraciones en el control de esfínteres u otros síntomas preocupantes, es importante consultar con un profesional sanitario para determinar su causa.

Cuando las molestias musculoesqueléticas se repiten, contar con una valoración individual permite comprender mejor qué puede estar contribuyendo al problema. Si buscas un osteópata en Zaragoza, conocer previamente cómo se realiza la valoración y qué aspectos se tienen en cuenta puede ayudarte a saber qué esperar de la consulta.

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¿Por qué me duele la espalda cuando estoy mucho tiempo sentado?

Permanecer durante mucho tiempo en una misma posición puede favorecer la rigidez y la sobrecarga de determinadas zonas. También pueden influir la falta de movimiento, la configuración del puesto de trabajo, la movilidad de cada persona y otros hábitos cotidianos.
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¿Qué hacer si me duele la zona lumbar al estar sentado?

Puede ser útil cambiar de posición con frecuencia, levantarse y caminar periódicamente, revisar el puesto de trabajo y mantener una actividad física regular. Si el dolor persiste, aumenta o aparece de manera recurrente, conviene solicitar una valoración profesional.
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¿Cuál es la mejor postura para evitar el dolor de espalda?

Más que intentar mantener una única postura durante horas, es importante disponer de una posición cómoda y cambiarla regularmente. Alternar posiciones y moverse durante la jornada ayuda a evitar que determinadas estructuras permanezcan sometidas constantemente a las mismas cargas.
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¿Puede ayudar la osteopatía si me duele la espalda al estar sentado?

La osteopatía puede valorar la movilidad y el funcionamiento del sistema musculoesquelético para identificar factores que puedan estar relacionados con las molestias. El abordaje dependerá siempre de la valoración individual y de las características de cada caso.
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¿Cuándo debería preocuparme por un dolor de espalda?

Conviene consultar si el dolor es intenso, persistente, empeora progresivamente o limita las actividades habituales. También requiere valoración sanitaria si aparece tras un traumatismo o se acompaña de síntomas como pérdida de fuerza o sensibilidad, fiebre o alteraciones en el control de esfínteres.
Osteopatía estructural - Icono - dibujo de manos masajeando espalda

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Si las molestias se repiten, una valoración personalizada puede ayudarte a conocer su origen y encontrar el abordaje más adecuado.

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